¡Del amor al odio existe mucho trecho!

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Según las leyendas antiguas, la Guerra de Troya comenzó cuando París, el príncipe troyano, raptó a Helena, la reina de Esparta, mujer que le robaba los suspiros al arriesgado hombre.

Otras leyendas cuentan que Helena no fue raptada por París, pues la realidad es que huyó por voluntad propia con él, desatando una gran guerra entre los troyanos y los aqueos.

Ahora bien, el detalle de si realmente fue una huida consciente o un secuestro no es menor cosa, pues las historias igual fueron superpuestas sin muchos dilemas con el pasar de los siglos.

La banalización presentada en las leyendas muestra una cultura amorosa que se ha construido a lo largo de la historia. La misma que no le da importancia al hecho de que Helena haya huido consciente con París. Esa que habla de que del amor al el odio está a un solo paso de distancia. El cuento que la persona que ama debe hacer llorar y que los que pelean se desean intensamente.

En este sentido, es preciso tener en cuenta que el amor al odio son dos sentimientos completamente diferentes, dos realidades que no están cerca.

Pero, si has llegado a pensarlo en algún momento, debes comprender que comenzaste a pensar eso por las historias europeas que compartían mensajes de amor intenso, apasionado y muy sufrido. Todo es parte de una cadena cultural que ha llegado hasta el siglo XXI.

El doble pensamiento

Dos caminos del amor al odio

En la filosofía de Montserrat Galcerán, es evidente que el pensamiento europeo se basa en la construcción de parejas por oposición. Es decir, binarios que se describen uno al otro por consecuencia. Un ejemplo podría ser el blanco y el negro, actuando el blanco como lo contrario al negro, o viceversa.

En estos pensamientos, ni los rojos, ni los verdes, ni los grises, poseen un verdadero espacio. Sin embargo, estos son todos los matices existentes en una gama cromática que es infinita y que desliga al negro y al blanco de su dependencia.

De esta manera, el amor y el odio actúan como dos sentimientos que hacen vida en una gran gama llena de posibilidades. Entonces, ni la ausencia de odio implica el amor, ni la ausencia de amor significa odio.

Sin importar todo lo comentado, las películas han jugado a su conveniencia con el odio y el amor. Por ello, existen muchas canciones toxicas que hacen referencia al amor y al odio simultáneamente.

Por ello, en los desamores y en las rupturas amorosas, es muy sencillo dejarse llevar por los pensamientos tóxicos inculcados por el cine, la televisión o la música. Y así cayendo por completo en la trampa indulgente con respecto al odio.

Del amor al odio no existe un solo paso: existe la gran decisión de odiar

Gran decisión de odiar

Todos los mensajes que se pueden ver en internet y en los medios audiovisuales, no hacen más que establecer al odio como un sentimiento natural. Y esto no es nada parecido a que Helena haya sido raptada o haya huido conscientemente.

En este extraño mundo que ha enseñado a matar y no a amar, es normal que las personas caigan en la violencia excusándose con que el amor es un sentimiento sobre el que se debe tener muchísimo cuidado por los eslabones que pueden perderse en el camino.

Por esta razón, es súper importante estable una diferencia entre el querer y el querer. La misma que puede existir entre el cuidar y el cuidarnos. Así se puede distinguir lo que es el amor y que es la violencia.

Eliminar el doble sentimiento de AMOR/ODIO

Del amor al odio existe mucho trecho

Ahora que has leído toda una introducción sobre la normalización del AMOR/ODIO, es importante que comprendas que el sentimiento ambiguo puede ser eliminado. Es decir, se puede vivir solo con amor, pues al final, vivir con odio daña el corazón.

Si te interesa el tema, es preciso que leas lo que te escribo a continuación. Pues encontrarás la opción más eficaz de eliminar la ambigüedad de sentimientos y comenzarás a vivir en paz con tu propio ser y con las personas que están a tu alrededor.

Vivir la relación

Aunque pueda ser un poco triste, la realidad es que existen personas con las que simplemente logramos relaciones fallidas. Esto sucede porque no tenemos los mismos intereses, porque no llenamos nuestras expectativas o porque no tenemos nada en común.

Es sumamente importante que entiendas que vivir una relación es construir un lazo, cosa que confirma que no se basa únicamente en la fascinación que podamos sentir algo por alguien más.

El cuento del príncipe azul no es más que un simple cuento de hadas. El mundo real nos obliga a matarnos y a violentarnos con la excusa del amor. A pesar de esto, no debes pensar que el amor es violencia, solo debes aprender a vivirlo de manera real.

Establecer una mirada critica

Es importante que establezcas una distancia critica con respecto a las culturas que ronden entre la relación amor/odio. Estas pueden presentar relaciones que simulen toboganes emocionales que vivan dando lo mejor y lo peor de sí, confundiendo por completo los procesos como parte de un todo.

Tomar tiempo y espacio

Los momentos más emocionales pueden llevar a la perdida de razones y de principios, punto en el que se rompen los lazos y comienzan las batallas argumentativas.

En este caso, es esencial que sepas cuidar y cuidarte, calmarte y dialogar en base a los hechos concretos; todo para que se pueda encontrar una verdadera solución que beneficie a todos los implicados en la relación.

Acabar con la violencia

Elimina por completo la violencia amorosa, pues esta desencadena consecuencias terribles. Es importante que visualices los ciclos y le pongas fin, pues la violencia, sin lugar a dudas, no es amor.

Construir un mundo nuevo

Entre el amor y el odio pueden esconderse el desagrado, el cariño, la indiferencia, la cordialidad, la complicidad, la simpatía, la incomodidad, la tristeza, el entusiasmo y la desafección.

La escalera emocional es casi infinita, y la medición entre el amor y cualquier cosa es un elemento que nos indica cuando cuidad y cuidarnos, todo para comprender que podemos desistir o que podemos amar. Aunque no lo creas, amar también es dejar marchar y tomar distancia cuando es necesario.

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